sábado, 19 de noviembre de 2011

Red de Hortelanos de Sobrarbe
Un paso Atrás-Arto
La asociación Un Paso Atrás-Arto es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo básico es la preservación del rico patrimonio genético y etnológico relacionado con las variedades vegetales y animales propias de la comarca de Sobrarbe.
Igualmente nuestros estatutos recogen otro de los intereses básicos de la asociación como son la búsqueda del desarrollo sostenible de la comarca procurando la armonía entre el medio ambiente y las actividades humanas. El hecho de bautizar a la asociación con el nombre de un Paso Atrás viene por el deseo que tenemos de recuperar lo bueno del pasado. Arto es el nombre local del arbusto conocido en otros lugares como endrino (Prunus spinosa).
Se trata de una asociación joven que vio la luz en el año 2002. Un paso Atrás-Arto aglutina a unos 70 socios distribuidos por diferentes pueblos de la comarca y fuera de ella, tiene su sede en la localidad de Aínsa. Nuestro ámbito de actuación se circunscribe en la comarca de Sobrarbe. Dada la amplitud de aspectos que abarca el conocimiento y preservación de la diversidad genética, la asociación se estructura en diversas secciones:
  Sección de razas ganaderas autóctonas
  Sección de hortícolas (Red de Hortelanos de Sobrarbe redhortelanos@gmail.com )
  Sección de frutales

¿POR QUÉ QUEREMOS CONSERVAR LAS VARIEDADES Y RAZAS AUTÓCTONAS?
Por diversas razones entre las que destacan:
  • Preservar la variabilidad vegetal y animal de las razas autóctonas supone una garantía para la supervivencia de una agricultura y ganadería sostenibles y adaptadas al entorno que las envuelve. La alternativa al predominante modelo agroganadero intensivo que está erosionando de manera alarmante el patrimonio genético ancestral al promocionar exclusivamente unas pocas especies y variedades. Ampliar el abanico de especies y variedades (preservar la biodiversidad agroganadera) y extensificar su sistema de cultivo y crianza nos garantizan una verdadera seguridad y soberanía alimentaria.
  • Las variedades tradicionales y razas autóctonas están más adaptadas a las condiciones particulares de nuestra comarca, lo que las hace más resistentes a las plagas y enfermedades y menos exigentes en cuanto a cuidados. 

  • Estas variedades personalizan y diferencian los sabores de nuestra cocina y los hacen más atractivos y suculentos. De hecho cada vez hay más cocineros de prestigio que promueven el valor de las variedades locales como punto de partida para recuperar una gastronomía de calidad.
  • Las razas y variedades autóctonas son un patrimonio biológico y etnológico que se han modelado y transmitido de generación en generación hasta nuestros días. Este esfuerzo milenario de selección bien se merece el respeto que se le confiere a una obra de arte. Se trata por tanto no sólo de preservar un genotipo adaptado sino de conservar parte de la cultura y tradición agrarias de nuestras tierras. 
  • Mantiene la diversidad en las manos de los agricultores y ganaderos evitando la especulación genética de las grandes multinacionales agroalimentarias.